lunes, 19 de octubre de 2026

Columna Reforma 12: Javier Romero, el periodista que narró su tiempo

 

Reforma 12

·         Javier Romero, el periodista que narró su tiempo

·         A través de su libro El Periodista, el reconocido comunicador del sur de Sonora dejó testimonio de una vida dedicada a informar, emprender y servir a su comunidad

·         La huella que permanece

 

Por Raúl Campoy

Navojoa, Sonora; a 19 de Octubre de 2026. -Cuando era estudiante de secundaria, Javier Romero Mendoza difícilmente podía imaginar el rumbo que tomaría su vida. Primero se formó como profesional de la contaduría al concluir sus estudios comerciales en Ciudad Obregón; más tarde, incursionó en el periodismo y el ámbito empresarial, actividades en las que dejó una huella profunda gracias a su visión, disciplina y compromiso con la sociedad.

Asimismo, el autor del libro El Periodista tuvo la oportunidad de compartir, a través de esta obra publicada durante el segundo semestre del presente año, algunos de los pasajes más significativos de su trayectoria profesional, así como su visión sobre la evolución política del estado de Sonora.

¿De qué va el libro? De acuerdo con su contenido, la obra consta de 168 páginas, distribuidas en 31 capítulos, además del prólogo y los agradecimientos. En sus páginas, el oriundo de Huatabampo  nacido el 20 de enero de 1953 comparte, de primera mano, reflexiones, anécdotas y opiniones sobre el acontecer cotidiano de la región.

Los años que forjaron su carácter

 

Javier Romero Mendoza creció bajo los valores del trabajo y la perseverancia. Parte de su infancia la vivió en el Valle del Yaqui, entre el Campo 5 y la hacienda La Realidad. A los siete años de edad enfrentó una de las experiencias más difíciles de su vida al quedar en la orfandad tras el fallecimiento de su madre, doña Librada Mendoza Núñez.

Concluidos sus estudios comerciales contrajo matrimonio con su primer esposa Guadalupe Campos Rivera; fruto de su amor nacieron sus más grandes tesoros: Arcelia, Javier, Patricia y Perla Guadalupe. A ellos  y a su nieto Javier Romero Paz agradece la edición de su primer libro El Periodista.

A través de su  obra El Periodista, Javier comparte  algunas memorias, testimonios y análisis de la vida pública de Sonora.  Narra que atraído por las ventas de publicidad, incursiona en el periodismo  en el año de  1970 y lo contratan en  el periódico “El Gráfico”, continuó en  la publicación quincenal  “Así es la Política” de su amigo Ramiro Valenzuela Media, sobresaliendo gradualmente hasta catapultarse al éxito en todo el estado de Sonora.

Más tarde, bajo la dirección de Carlos Mocada Ochoa, y recomendado por su amigo el columnista Alejandro Oláis,  se desempeña  como corresponsal del diario El Sonorense en  el Sur del estado, acompañado de su amigo  el reportero gráfico (muy experimentado por cierto) Trini Morales.

TIEMPOS DE RADIO

La voz de Yaqui Power

 

Reconocido por su columna Yaqui Power y por su influencia en el ámbito de la comunicación en el sur de Sonora, Javier Romero Mendoza dio un nuevo paso en su trayectoria profesional al concluir su etapa en El Sonorense.

 Fue en 1991 cuando incursionó en el radio, respaldado por el STIRT, para incorporarse a Uniradio Obregón. Allí, bajo la dirección de Everardo Montoya, responsable de las estaciones 90.5 FM y 1150 AM, asumió la conducción de un exitoso espacio informativo que lo consolidó como una de las voces más escuchadas de la región.

Javier Romero siempre se distinguió por su estilo de comunicar la noticia de manera clara, crítica y sin temor, lo que le permitió alcanzar amplias audiencias. Sin embargo, no estuvo exento de enfrentar amenazas muy serias. Afortunadamente, tuvo a su favor su firme apego al respeto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como el ejercicio responsable y ético de su labor periodística.

Gracias a una trayectoria profesional ejercida de manera constante durante varias décadas, Javier Romero tuvo la oportunidad de observar y documentar la evolución de la vida pública de Sonora desde 1970 hasta su retiro. Como él mismo refiere en su libro, durante esos años convivió con destacados actores políticos y empresariales del estado e incluso contempló la posibilidad de buscar la presidencia municipal de Cajeme.

 

Liderazgo gremial y vocación empresarial

 

El reconocimiento de sus pares se reflejó en las dos ocasiones en que fue electo presidente de la Asociación de Periodistas del Valle del Yaqui. En esa encomienda se logro la construcción de la casa del periodista,  contó con la colaboración de compañeros como Pedro Álvarez Félix, David Morgan, Javier Camacho, Sergio Monge y Trini Morales, entre otros comunicadores que formaron parte de aquellos esfuerzos gremiales y cuyos nombres, como el propio autor admitió en su libro, pudieron haber quedado ausentes por un inevitable olvido al momento de escribir sus memorias.

Además de su trayectoria en los medios de comunicación impresos y electrónicos Javier Romero incursionó con éxito en el ámbito empresarial. Entre sus proyectos destacó la fundación de El Natural, un establecimiento orientado a la promoción de hábitos saludables mediante la oferta de alimentos nutritivos, vitaminas y suplementos. Con esta iniciativa, contribuyó a acercar alternativas de bienestar a las familias de la región  del yaqui y Navojoa.

La huella que permanece

En lo personal, tuve el privilegio de que Javier Romero me distinguiera no solo como colega, sino también como amigo. Esa cercanía me permitió apreciar la agudeza de su inteligencia, su capacidad de análisis y su permanente disposición al diálogo.

Hombre de múltiples facetas, encontró también en la música una expresión de sensibilidad y creatividad que acompañó buena parte de su vida. Su partida, ocurrida en septiembre de 2026, deja un profundo sentimiento de ausencia entre quienes tuvimos la fortuna de conocerlo y tratarlo.

Sin embargo, más allá del periodista, empresario o comunicador, permanece el recuerdo de un hombre que amó intensamente la vida, que hizo de su familia el centro de sus afectos y que cultivó la amistad con generosidad y lealtad. Su legado nos recuerda que el verdadero éxito no se mide solo por los logros profesionales, sino por el amor que sembramos en nuestros seres queridos y la huella humana que dejamos en quienes nos acompañan a lo largo del camino.

 

Para mayor gloria de Dios

Por su atención gracias.

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