·
Hábitos Alimentarios
·
Segunda de dos partes
* Raúl Campoy Robles
Navojoa,
Sonora. 26 Agosto . 2014 .- En la primera parte de esta columna se cita la
historia de los hábitos alimentarios y su influencia en la nutrición del hombre y por ende en su salud.
A manera de ejemplo se abordó la
más reciente información proporcionada por la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición (ENSANUT ) 2012 para el estado de Sonora.
Esta refiere al aumento del índice de padecimientos crónicos, por lo que constituye el principal reto en
salud, lo que llama a fortalecer la capacidad de respuesta del sector salud como
una estrategia para frenar el incremento
del sobprepeso, obesidad, desnutrición y enfermedades no transmisibles, asociadas a la dieta.
Del
mismo modo y, para dar continuidad a
este tema es necesario reconocer que los
hábitos y costumbres alimentarias están cambiando y que su efecto sobre la
salud es una realidad y que existe preocupación por parte de las
autoridades de la Organización Mundial
de la Salud (OMS) y de los
gobiernos de los tres niveles por alcanzar
la concientización de la comunidad respecto a sus hábitos alimentarios.
Dichosamente,
y en conjunto con el surgimiento de la nutriología, las investigaciones
clarifican cada día este panorama y obtienen conclusiones y recomendaciones
dietéticas para la población en general. Así, poco a poco los gobiernos planifican sus
políticas de salud pública incluyendo recomendaciones nutricionales y
reforzando la educación para la salud en
el área de la promoción y educación nutricional. Tanto es así, que se nota
interés mundial por volver a las comidas naturales que hacía la abuela y que
además de sabrosas eran nutritivas.
Existen
diversas razones por las cuales cada individuo o grupo elige un tipo de alimento;
por lo que ha de prestarse cuidado con
algunas dietas naturistas y vegetarianas estrictas que se han popularizado en
muchas ciudades del mundo y que ciertos grupos fanáticos y minoritarios tratan
de imponer, argumentando, razones
filosóficas, religiosas o hasta milagrosas.
Es
importante enfatizar en que todo intento destinado a modificar las conductas
alimentarias debe fundarse en datos epidemiológicos precisos, porque la mayoría
de la población no cambia sus hábitos
solamente porque se le informa que hacerlo es recomendable para la salud. La
gente necesita conocer las razones de la propuesta y necesita contar con una opción de
sustitución que sea viable según su modo de vida. Además, se requiere el tiempo
necesario para incorporar adecuadamente
esa opción en los hábitos alimentarios.
Los
actuales hábitos de consumo de alimentos
inadecuados son consecuencia de un proceso que se inició hace veinte,
treinta o más años. En concordancia con
la necesidad de continuar con adecuados hábitos almentarios es recomendable
atender las recomendaciones de un profesional de la salud.
Por su
atención gracias.
·
Lic.
En Nutrición Humana por la Universidad Estatal de Sonora, Unidad Académica
Navojoa.
