Navojoa, Sonora.- A tres años de
haber iniciado operaciones, la sucursal 2311 del Banco del Bienestar en Navojoa
evidencia signos de deterioro: fallas en la iluminación, letras desprendidas de
su fachada y basura en sus áreas exteriores, además de la ausencia de
vigilancia policial durante las noches.
Más allá de la imagen que
proyecta, la situación plantea una pregunta que merece atención: ¿qué tan
importante es cuidar y conservar las instituciones públicas una vez que han
sido construidas? Mantenerlas en buenas condiciones no solo corresponde a las
autoridades; también requiere corresponsabilidad ciudadana para evitar que
instalaciones destinadas al servicio público terminen reflejando abandono. Foto de L. Jacott.
