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• El discurso de odio en las campañas políticas
Por Raúl Campoy Robles.
Navojoa, Sonora, 7 de Junio de 2012.- En pleno desarrollo de las campañas políticas en donde los aspirantes a los distintos puestos de elección popular buscan decididamente el voto ciudadano, es común y hasta parece normal, se presenten discursos de odio que, en principio busca impactar y ganar reflectores, pero que finalmente viene a cansar al electorado llegando al hartazgo y al abstencionismo el día de las elecciones.
Abordar el tema que de entrada resulta controversial, tiene como propósito invitar a los políticos y políticas a la reflexión, en virtud que en la recta final de sus campañas lo más conveniente para los partidos políticos y el electorado es la unidad socia para que después del próximo 1 de julio, el país no resulte dividido como ha sucedido en pretéritos procesos electorales.
Citar el discurso de odio visto desde cualquier óptica, independientemente de coloraciones partidistas, implica atacar, degradar, faltar el respeto y todos los adjetivos que estén en contra de la unidad social. A estas alturas desafortunadamente, los medios de comunicación social muestran claramente declaraciones, imágenes y actos de proselitismo en donde este discurso empieza a cansar al electorado.
No obstante, existe una renuencia generalizada de imponer restricciones sobre lo que puede o no decirse, ya que uno de los problemas radica en que dicho discurso pude ser simplemente el punto de vista del candidato o candidata; mientras que el discurso de odio de unos puede ser la opinión legítima de otra persona. Aquí estriba lo problemático del tema, que en otros contextos ajenos a todo proceso electoral, se utiliza generalmente para referirse al odio por cuestiones de nacionalidad, de raza, de religión u otras causas.
A esta altura del texto conviene mencionar que toda campaña política electoral tiene como propósito reunir esfuerzos organizadamente para influir en la decisión de un proceso y en un grupo de personas. En las democracias los aspirantes a cargos de elección popular son elegidos por el ciudadano. Empero ¿Qué pasa cuando se presentan los discursos de odio? Entre críticas, a favor o en contra de cada candidato, al final se corre el riesgo de un marcado abstencionismo el día de las elecciones, el voto de castigo o incluso jornadas de violencia como ha sucedido.
Resulta interesante anotar que el tema va más allá de las campañas por tierra y aire, ahora se utilizan las redes sociales de internet para difundir mentiras, rumores, campañas de intimidación y de difamación, que inhiben la expresión libre de ideas y ponen en riesgo el prestigio de partidos políticos y de los aspirantes a los cargos de elección popular locales, municipales y federales. Incluso, algunos periodistas ya se olvidaron de ser imparciales.
A manera de ejemplo, cito acciones que han violentado las campañas de los candidatos del PRI y del PAN en Navojoa, éstas ocurrieron la segunda quincena de mayo; prácticamente en la recta final de las jornadas se registraron daños en espectaculares y pendones de Lupita Mendívil y Alberto Guerrero López, ambos aspirantes a la alcaldía por el PAN y el PRI respectivamente y, en los mismos espacios publicitarios de José Abraham Mendívil y Raúl Silva Vela, aspirantes a diputado local por el distrito 19, el primero emanado del PRI y el segundo emanado del PAN. A la fecha, existen acusaciones mutuas, pero es necesario el resultado de las investigaciones. Sin embargo, los aspirantes no declararon en contra de otros autores, incluso del resto de los partidos políticos.
En este contexto, sale a relucir la figura del papa Benedicto XVI y en sus recientes declaraciones exhorta a los políticos a no prometer cosas irrealizables y a no buscar votos solo por satisfacer sus intereses y agrega una nota que merece ser subrayada y recordada por los lectores de este espacio “la labor de gobierno implica responsabilidad ante Dios y ante los hombres”.
Amable lector, ¿Y usted qué opina?
Por su atención gracias.
