por Rafael López Martínez
Hola: comentaba ayer, acerca de la necesidad de que los jóvenes reflexionen sobre su actitud. Los hechos violentos, como el que se dio en Querétaro son explicables porque hasta ahora, esas personas han permanecido al margen de la problemática, por todo lo que e quiera pensar. Pero, de ninguna manera son justificados.
Es indudable que cuando nos encontramos en una situación inédita no sepamos actuar. Eso ocurre cuando se inicia algo como el ejercicio de la libertad. Quiero decirle a esos jóvenes, que creo en ellos, por eso pasé 47 años de mi vida, en el aula. Pero quiero decirles, que necesitan aprender a usar su libertad. Les pongo el ejemplo de la inmensa mayoría de los comunicadores más importantes. No saben qué hacer con la libertad que ahora gozamos. Están como niños con juguete nuevo. Antes de Vicente Fox y Felipe Calderón, era penadísimo criticar al gobierno, al Presidente. Los presidentes eran seres infalibles, perfectos, nunca se equivocaban. Controlaban los medios de comunicación y quien se atrevía a disentir terminaba en la cárcel, cerraban su empresa, le negaban papel para imprimir. Casos ejemplares, fueron Excelsior, los hermanos Menéndez en Yucatán, un periódico simpatiquísimo de Baja California, que inició, si mal no recuerdo, como "La Cotorra", lo cerraron. Siguió "La Comadre de la Cotorra" y así. Más terrible, fue el asesinato del periodista Manuel Buendía.
Ahora nuestros comunicadores, pueden decir lo que quieran, respecto del Gobierno Federal, no me atrevo a decir lo mismo de los estados. Por ejemplo en Sinaloa y Sonora, interceptaron números de "Proceso", porque se referían a los gobernantes locales.
Nuestros comunicadores, no han aprendido a ser libres. Les ruego, a nuestros jóvenes, que no abandonen sus ideales, pero sí que sean reflexivos. Que no agredan, sinceramente, Enrique Peña Nieto y los que lo apoyan, todos juntos, no valen más que cualquiera de nuestros jóvenes. Derrotémoslos con ideas, con manifestaciones pacíficas. El Maquío, nos puso el ejemplo: la resistencia pacífica, puede más que la vioolencia.