Nuestro Entorno
Por Rogelio Preciado Vásquez.
¿Más dinero para qué?
Algunos alcaldes han manifestado que necesitan más dinero para combatir al crimen organizado, arguellen que la federación se lleva la gran parte del IVA de los estados y los municipios, una excusa simplista que estriba llanamente a un asunto de dinero, la cual expone una visión errónea e inverosímil, que plantea una situación intransigente y encubre las verdaderas causas de la falta de seguridad en los municipios y por ende en los Estados y en el País.
Me llama la atención que cada vez que ocurre un acontecimiento, como el desgarrador suceso en Monterrey, surgen luego voces que buscan desesperadamente los reflectores con afanes electores, vertiendo comentarios abstractos e inoperantes. El caso de Fox es uno de tantos, ejemplos hay muchos, por desgracia son argumentos tan estúpidamente razonados que no abonan en lo absoluto a verdaderamente contribuir en la conformación de una estructura fundamental que combata la delincuencia organizada.
En este sentido, existen modelos que no ha logrado su acometido ni siquiera por asomo, me refiero por ejemplo; a los consejos municipales de seguridad pública, así mismo, a los mecanismo de elección de directores de seguridad pública. Estos últimos, ha sido por años elegido o propuesto ante los cabildos por los alcaldes, siendo personajes que juran lealtad a los presidente en turno, más no a la sociedad, su misión es cubrir la espalda de la autoridad municipal, incluso, en muchos de los casos participan en complicidades con los criminales con afanes económicos que deja muy buenos dividendos para ellos.
Es una realidad palpable, muchos saben de ello, la corrupción toca todas las instancias policiacas, ya sean federales, Estatales y Municipales, ¿entonces qué hacer? ¿Por qué no cambiar los modelos inoperantes? ¿Por qué no echar andar los comités municipales? ¿Por qué no proponer perfiles a las direcciones policiacas con personas ejemplares de la sociedad? ¿Por qué rotar en estos lugares una y otra vez a personajes que se sabe son delincuentes con uniforme? Esa es la cuestión.
Solicitar más dinero para combatir al crimen suena hasta cierto punto ilógico, tan es así, que hay municipios como: Navojoa, Etchojoa, Huatabampo y Álamos que refieren un parque vehicular policiaco considerable, más armamento y más personal, entonces uno se pregunta ¿Por qué entonces hay tanta criminalidad?
Los robos a casa habitación están a la orden del día, los robos de autos también, el mercadeo de drogas a plena vista de la sociedad, y así por el estilo, entonces ¿De qué demonios sirve el programa SUBSEMUN? ¿A caso no hay mas patrullas, e Incluso, unas que son denominadas Unidades Inteligentes con computadora y toda la tecnología del mundo que no ha servido para absolutamente nada? De ahí me nace preguntar ¿Más dinero para qué?
En lo que va de las presentes administraciones municipales los ciudadanos del Sur de Sonora no sabemos ni conocemos quienes son la persona que integran los mencionados comités de seguridad, ¿qué hacen?, ¿cuando se reúnen? y si realizan acciones o señalamientos en base a información que sirva para hacer observaciones a los alcaldes y por suputo a los directores de seguridad pública.
Nos debe quedar claro a todos que por alguna razón existe una disfuncionalidad en este sentido. La seguridad es responsabilidad de todos dice la autoridad, obviamente siempre que hay que buscar distribuir culpas, pero cuando hay que opinar o participar oídos sordo, es la regla.
Por otro lado, se implantan programas como el de “Policía Amigo” Se reúne los cuerpos policiacos con la población en colonias y barrios, se escucha a los quejos ciudadanos y se hacen compromisos de remediar males, pero sin embargo, la realidad rebasa la ficción, porque al final de cuentas todo sigue igual o peor.
Ante esta realidad, es importante que de una vez por todas se deje la simulación, la falsía y el protagonismo, es hora de dejar de lado la repartición de culpas y de pedir más dinero, es hora de reactivar las estructuras del tejido social, quienes son los verdaderos agredidos por los criminales y por los mismo policías.
Para ello, corresponde convocar a la participación social, donde se alcance aglutinar un cuerpo colegiado que represente a los diferentes sectores sociales, al empresarial, al magisterio, al de salud, a la policía Estatal, Federal y el Ejército, todos ellos con un propósito fundamental: Contribuir en la conformación de un consejo que sea el vigilante de las acciones de los cuerpos policiacos, de las valoraciones de los índices de inseguridad, del deslinde de responsabilidades de los malos elementos, incluso, de la valoración y en su caso de la remoción de los directores de seguridad pública que son ineficientes o corruptos.
En ellos, junto con cabildo, recaería la valoración de las propuestas para ocupar cargos en las direcciones de seguridad públicas, sería una voz con presencia social que replicaría las denuncias de las personas, y daría seguimientos en los casos complejos de denuncias a policías corruptos, de asuntos inherentes a todo lo que compete en materia de seguridad en la sociedad.
¿Difícil? No crea, en los municipios antes mencionados existen personajes muy valiosos que podrían coadyuvar gustosamente con esta gran tarea. No se trata de suplantar a las autoridades, no se trata de ser la policía de la policía, más bien el asunto es que se necesita mayor trasparencia, dar cuentas a la sociedad, ¿si el tema es de todos y nos compete a todos, ¿entonces porque no participar de manera decidida? Lo interesante es que el esquema en referencia existe, pero es letra muerta, insisto, a ningún alcalde le importa o le interesa promoverlo por lo visto.
Existe corrupción en los cuerpos policiacos, ello es innegable, que se encubren con las mismas corporaciones que de manera impune delinquen a diestra y siniestra sin que nadie ponga un remedio a esta clase heredada por años en un país que creció con ellos; y se han incrustados en la sociedad como sanguijuelas que desangran latentemente al pueblo, con nula acción contra el criminal que ha sido su socio y su mejor aliado.
Por ello, incumbe entenderse que la purga requiere hacerse desde casa, de fondo, con la participación social, sin simulaciones, con base a derecho. Solo así, y en un tiempo razonable podrá avanzarse en esta materia, de lo contario seguiremos quejándonos de lo mimo, los gobernantes seguirán impunes y con sus complicidades, y también pidiendo más dinero, que si finalmente se los provén, créalo que no servirá de nada, si no se concreta una verdadero frente bien organizado contra el crimen organizado.
