sábado, 2 de agosto de 2008

COLUMNA HUESPED



LA CONSULTA DE PEMEX NO ADMITE
VISION ARCAICA CONSTITUCIONALISTA.
por Manuel Gonzáles Cahuich
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NAVOJOA, SON. Con el perdón de usted respetable lector, por muy constitucionalista que sea o que se precie de ser el señor Raúl Carranca y Rivas, su aseveración de que sería “una injuria descartar la consulta petrolera”, del frente amplio, en referencia a la reforma de PEMEX, nos parece una arcaica visión pontificia de línea constitucionalista.
Para el común de los mortales, no se a usted, tal afirmación, en apoyo de la propuesta del jefe de gobierno del DF, Marcelo Ebrard cumpliendo las órdenes de López Obrador, de realizar, dicha “consulta petrolera”, sólo refleja un razonamiento anacrónico, parchado, propio de un izquierdismo ya desuso, de un izquierdismo delirante del pasado reciente, enemigo de las instituciones democráticas y republicanas.
Sí, como el izquierdismo reinventado des mucho antes del 2006, calculadamente fraguado desde la jefatura de gobierno del DF por el peligroso tabasqueño, para después, con zascandileos, banderolas, al estilo Nazi, la violenta gresca callejera, en grave perjuicio de capitalinos y visitantes, escanciar el acíbar de su derrota electoral y, ya fuera de juicio, verse impelido, por aquella morbosa fijación mental, por esa insana pasión del poder por el poder, a prostituir, mediante el irresponsable abuso, la libertad de expresión al auto proclamarse “presidente legítimo”, en vulgar pantomima donde la mercenaria mercantilista Rosario Ibarra de Piedra le coloca en bandolera el remedo de “banda presidencial”
El constitucionalista de marras, tirando a la basura la función y efectos de un proceso electoral, validado por disposiciones legales y normas constitucionales, sostiene que “en un país democrático es imprescindible que el legislador escuche al pueblo, en particular cuando se trata de un asunto (la reforma de PEMEX) tan delicado”.
Sí, en esto último estamos de acuerdo: que el o los legisladores escuchen al pueblo que, democráticamente los llevaron a esa responsabilidad, pero donde no coincidimos es que no deje claro, como lo es, que la consulta directa, por muy democrática que le parezca no existe en nuestra carta magna, ni tendrá ninguna validez para todo el país, solo porque lo “permite la Ley de Participación Ciudadana y el Estatuto de Gobierno del DF”.
Y siendo así, como lo es, la susodicha consulta es meramente partidista y de fondo proselitista con ambiciones de futurismo político hacia las elecciones del 2012, y no precisamente por inaugurar o defender los principios democráticos.
Carranca y Rivas había hecho sus declaraciones tras participar en el debate universitario sobre la reforma de PEMEX en el auditorio Alfonso García Robles, del Centro Cultural Tlaltelolco, evento que encabezó Claudia Sheinbaun, nombrada por el mismo Andrés Manuel López Obrador, como su vocera y como “Secretaria del Patrimonio del Gobierno Legítimo”, desde luego inexistente.
El historial aliancista que acompaña a dicha consulta de PEMEX, derecho que nadie niega, sería, en tal caso, el inicio del entronizamiento de la partidocracia, latente en el Congreso de la Unión a través de los legisladores secuestradores de la tribuna, o de una doctrina partidista que, para triunfar, no puede tener otra opción que empuñar las armas para imponerse a la voluntad de las mayorías. En esta realidad no hay lugar a una visión constitucionalista arcaica que imponga sus fueros a los principios constitucionales de la República, ni al sentir popular mayoritario. Disculpe usted, profesor emérito de Derecho de la UNAM: “La Palabra, Hoy”