LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA Y LAS CIENCIAS SOCIALES.
por Javier Félix.
En el auditorio Armando Hopkins Durazo de la Sociedad Sonorense de historia, se llevó a cabo el trigésimo tercer cónclave de los estudiosos de la ciencia histórica, en el antiguo recinto de la familia Uruchurtu, por la Serdán, ahí frente al Hotel San Alberto de la capital del estado, privilegiado lugar el Pitic sonorense para el disfrute y desarrollo de las expresiones artísticas, del quehacer de la manera bella en el diario trajinar por las sendas culturales de Sonora. De Sonora al cielo y de Sonora al mundo, proyectada la entidad al mercado global, gran oportunidad de demostrar la excelencia de hacer las cosas de los sonorenses, la alta calidad de la materia gris, producto de los sólidos cimientos de la educación que inició por la ciudad de Álamos, con maestros como don Guillermo Braccamonte, de aires liberales, como Othón Almada, Alberto Gutiérrez, ya en Navojoa con Leonardo Magaña y José R. Ruelas R., entre muchos más, hasta parientes, tierra de maestros, de artistas, de periodistas, suficiente talento para dar y prestar en el sur del estado, producto de un proceso cultural incubado en la bella y legendaria ciudad de los portales, la colonial Álamos, la puerta de entrada de la cultura europea, española, las glorias del pasado histórico. Como acertadamente dice Juan Antonio Ruibal Corella, Álamos, en donde nace Sonora. El sur y el norte del estado, el sur el origen, el norte la frontera, los poderes, la Universidad, el sur la producción agropecuaria, el norte los servicios, los apaches, el contrabando, Pesqueira, liberal, el sur El Chato Almada, José María Tranquilino, conservador condecorado por Maximiliano, hijo El Chato de don José Ma. Almada y Alvarado, propietario de las más ricas minas de la región, La Aduana y Promontorios; contrarios por motivo de insalvable agravio, fué El Chato y les pegó duro a los liberales en batalla vecina al Pitic (1865). Para cerrar estas improvisadas notas, felicidades al borrego Gándara por la aprobación del proyecto Musas, de que las puede, las puede, que ni qué, lo merece, gran negociador, persona sumamente agradable, buscó y encontró, in situ, la manera de convencer a los reacios, las minorías caprichosas; no puede ser que proyectos de beneficio público como el Musas, sean detenidos por la irracionalidad sectaria de los intereses particularesde los egoístas líderes de los partidos políticos, enquistados en espacios clave donde fluyen presupuestos, ni modo, en el arca abierta, el justo peca. Gran tema este de la partidocracia, señalados por el pueblo los interesados líderes con dedo acusador como causantes del desastre nacional por no anteponer el bien público sobre los intereses particulares, como quien dice, se han venido sirviendo con la cuchara grande.Rubricando el inicio de estas letras, felicidades a la Universidad de Sonora por la magnífica organización del importante evento que reunió a maestros de historia internacionales, felicidades también a la Sociedad Sonorense de Historia, al Colegio de Sonora, destacando entre lo que me tocó escuchar, la intervención del maestro Julio Montané,catedral gótica de la historia residente en el Pitic, como comentario a los esfuerzos encaminados a mejorar la enseñanza de la historia, el escollo que representa la falta de recursos materiales, incidiendo el maestro Montané en el tema de la educación impulsada desde el estado, el gran tema nacional, trayendo a la memoria estatal que los anteriores esfuerzos de fuerte impulso a la educación desde el estado, son la Universidad de Sonora, en 1942, El Saber de Mis Hijos Hará Mi Grandeza, creada el Álma Máter en los períodos de los gobernadores originarios del sur, los dos, Román Yocupicio y Anselmo Macías V., desde entonces hasta el proyecto del Instituto Científico y Literario de Sonora (edificio que hoy ocupa el Gobierno del Estado), obra del alamense ilustrado en Alemania, el gobernador Carlos R. Ortiz Retes, en el año de 1882, sólo que el actual, Eduardo Bours, también por coincidencia es del sur, dé a la educación en Sonora el impulso que se necesita para llegar a lo que se pretende con el discurso político de la educación calidad Sonora.