Reforma 12
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La Sauceda: del abandono neoliberal al
rescate que hoy redefine el destino de Hermosillo
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Décadas de desinterés y visión mercantilista
relegaron el espacio público; hoy, su recuperación reivindica el derecho
ciudadano al bienestar
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El renacer del bosque urbano confronta el
modelo de ciudad que privilegió el negocio sobre la comunidad y devuelve a los
hermosillenses un patrimonio que nunca debió perderse
Por Raúl Campoy
Navojoa, Sonora, a 23 de
marzo de 2026.- El rescate del Bosque Urbano La Sauceda no es solamente una
obra pública: es, sobre todo un acto de reconciliación entre la ciudad y su
propia memoria ambiental y no solo implica
una mejora estética, sino que tiene
connotaciones que, a simple vista no se observan, pero representan un legado
que por décadas en Hermosillo fue símbolo del abandono, de la desatención
institucional y de una visión urbana que
dejó en el olvido la importancia del esparcimiento colectivo.
Además de sustentar en
los hechos el compromiso que el
Gobernador de Sonora, Alfonso Durazo Montaño
hizo en su oportunidad a los hermosillenses, las obras también representan una inversión en la
cultura y el patrimonio de la comunidad, marcando claramente un antes y un
después; hoy, su recuperación abre una conversación más profunda sobre el valor
de los espacios verdes en la vida social y su impacto en la calidad de vida,
así como a fortalecer el turismo en la región.
A un año de su reapertura,
encabezada por el Jefe del Ejecutivo Estatal el viernes anterior, más de medio
millón de visitantes evidencian el éxito en términos de asistencia y la
necesidad latente de las familias de recuperar un espacio que les pertenece. En
Hermosillo, marcado por el clima caluroso, disponer de una obra de esta
naturaleza y de un pulmón ecológico digno no constituye un lujo, sino una
condición básica de bienestar.
Si bien recuperar el Bosque Urbano la Sauceda, reclamó de una
inversión de alrededor de 500 millones de pesos, su
gran valor radica en su dimensión
histórica para los hermosillenses. Recuperarlo deriva de la palabra
empeñada sustentada en los hechos ahora
por el mandatario sonorense, requirió de
su voluntad política y desde luego
voluntad social para revertir una narrativa de abandono marcada por la indolencia de las
administraciones neoliberales.
Durante el Festival
Biocultural, celebrado del 20 al 22 de marzo de 2026, el gobernador de Sonora,
Alfonso Durazo Montaño, hizo hincapié en un punto clave al referirse a la
conservación de La Sauceda como un espacio cuyo valor radica en su carácter de
patrimonio social, el cual depende en gran medida de la participación
ciudadana; asimismo, subrayó que un parque no se mantiene vivo únicamente con
recursos públicos, sino que requiere de usuarios que lo cuiden, lo recorran y
lo integren a su vida cotidiana. Dada su relevancia, el siguiente párrafo lo
explica con mayor claridad.
“Este es un patrimonio
social y debemos empeñarnos todos en preservarlo. Vimos como decayó, artificial
o realmente, lo dejaron caer para convertirlo en fraccionamiento en algún
momento y justificar su venta, o simple y sencillamente no les importó el
esparcimiento de la gente, pero ahora que lo hemos recuperado, y que
reevaluamos la trascendencia que tiene en el bienestar de la comunidad, yo les
diría: hay que sumar esfuerzos para su preservación”, afirmó categórico el
mandatario.
Las obras en la historia moderna de Hermosillo y
lideradas por el Gobernador Alfonso Durazo, significan para las habitantes de la capital del estado de
Sonora la recuperación de espacios, de su historia y un nuevo encuentro con sus raíces,
fortaleciendo por ende, el tejido social
y el sentido de unidad y orgullo de pertenencia.
La Sauceda como popularmente
se le conoce al parque que fue abandonado por los gobiernos prianistas y sus
aliados invita a reflexionar: ¿Qué tipo de ciudad se quiere construir? Una que
privilegie el concreto y la expansión desordenada, o una que entienda que el
bienestar colectivo también se cultiva entre árboles, senderos y espacios
compartidos que, fomentan la cultura y fortalecen el turismo.
El reto ahora no es solo
celebrar el primer año, sino garantizar que este bosque urbano no vuelva a caer
en el olvido. Porque rescatarlo fue un logro sin precedentes hecho realidad por
el mandatario oriundo de Bavispe Sonora; preservarlo será una responsabilidad
permanente.
EL
LIDERAZGO DE PAULINA OCAÑA
Finalmente, el autor de esta
columna reconoce el trabajo realizado por el mandatario sonorense, Alfonso
Durazo Montaño, así como el de su equipo de colaboradores y, de manera
particular, el de Paulina Ocaña, por el liderazgo demostrado en cada una de las
responsabilidades que ha desempeñado dentro de la administración estatal,
incluida su función actual como titular de la Oficina del Ejecutivo Estatal.
Su esfuerzo en tan
importante labor pública, además de reflejar un compromiso profundo con el
desarrollo y la modernización de la
capital sonorense, viene a fortalecer un
legado histórico que debe no debe pasar desapercibido y que conviene ser
valorado por las actuales y futuras
generaciones, asegurando que la grandeza de Hermosillo perdure en el tiempo.
Para mayor gloria de Dios.
Por su atención, gracias.
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